Sobre Educación y Emprender…
Qué andan conversando aquellas personas que me importan? Las que me interesan?
Cuando hice clases con mi amigo Carlitos Albornoz, con Carlos Vignolo, e incluso con mi amigo Manuel Pino, esa frase-pregunta-invitación siempre daba vueltas.
Si recuerdo un poco ni a mi ni a mis compañeros (en términos generales) esa pregunta nos importaba… lo que vale para quién ha estado sometido a un plan de Ciencias fuerte no son las habilidades conversacionales.
En retrospectiva, a ese empeño académico por hacernos entrar en razón (que suene a no me gusta esa frase otra vez!!) acerca de la importancia de darse cuenta que vivimos conversando con otros todo el rato, a cualquier hora y en cualquier lugar, le falto contexto e interpelación. Ciertamente no es fácil advertir que esas competencias son un fundamento esencial de creación de nuevos conocimientos, “difusión” de conocimientos ya existentes, y en consecuencia estado base (no único) de cualquier cosa que llamemos emprendimiento e innovación. Más aún empeñarse por que otros se den cuenta de ello no tiene mucho arte, ni gracia.
Entonces surge la pregunta sobre la validez de la pretensión de hacer clases de emprendimiento e innovación. Sobre la validez de la pretensión de “enseñar” a emprender e innovar. No sé nada al sobre aquello, y tal vez mi amigo Carlitos tenga a estas alturas hartas más pistas que yo al respecto.
Hoy estaba haciendo una de mis últimas clases de Emprendimiento e Innovación, o más bien desarrollo de habilidades para creerse un poco el cuento y “hacer lo que nos da la gana“. Hago esas clases en un Instituto Profesional llamado CIISA, invitado desde este semestre por mi amiga personal Solsiré Giaverini. Durante el semestre, como los semestres en qué aprendí un poco la maña como profesor auxiliar del IN31A (código del curso Introducción a la Ingeniería Industrial) del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, repliqué temas, ejercicios, trucos, frases, lecturas, posturas, métodos… ya lo habremos dicho muchas veces, es difícil que mi quehacer como “docente” sea distinto del quehacer que conviví con mis profesores tanto en el colegio como en la Universidad. No obstante, siempre digo que está la posibilidad de hacerse preguntas todo el tiempo, y hace rato que ando con una… para la que aún no tengo respuesta. Y espero de todo corazón no encontrarla nunca ya que eso me hace tenerla siempre presente, e imaginar, recrear y diseñar desde ella… es más interesante lo que sucede desde el cuidado, conservación y transformación de las preguntas, que desde las respuestas explicativas, que tienen validez temporal, que levantamos sobre ellas. Que me voy en volá yo… la cagué disparo pa’ lado y lado!… volviendo sobre lo que venía, repliqué lo que vi y viví antes. Algo eso si, siempre me tiene medio insatisfecho, empiezo a pensar que tiene que ver con que no siento tan propio, tan mío esas “técnicas”. Y además que no veo un hacer de “los alumnos” que refleje lo que me gustaría que pasara realmente. Nunca lo vi tampoco antes, ni el IN31A ni en el IN505 (Desarrollo de la capacidad emprendedora). Mi juicio al día de hoy es que son técnicas y metodologías manipuladoras, poco efectivas, y que solo realzan la figura del relator/profesor.
Como dicen en el Instituto Matriztico la biología del amor se aprende viviendo en el amor. Quizá a emprender se aprenda emprendiendo… quizá, solo quizá. Me quedo con una reflexión y un rediseño para el próximo curso que haga el otro semestre que desde ya puede ser el IN505 o este mismo curso en el CIISA… y no lo voy a compartir aún.
Recomiendo escuchar la canción “Durante” de Jorge Drexler… buscadla, buscadla!!!
Adios!



